Repaso todos los momentos de mi día y entrego cualquier aparente conflicto interno y externo al Espíritu Santo para que deshaga la causa que los genera. Ayúdame Padre a ver a mis hermanos con la visión del Cristo llena de amor y agradecimiento. Ayúdame a ver todo a tu manera.
Te entrego también mi descanso y en mis horas de sueño pongo mi vida, mi mente y mi corazón en tus manos.
Ilumíname el camino para recordar quien soy y cuánto nos amamos.
Ayúdame a sentirte a mi lado y a escuchar tu voz que me calma.
No soy este cuerpo, soy libre. Sigo siendo tal y como Dios me creó. Son dicha me dejo mecer en el amor inteligente que tú eres Padre. Deseo soñar contigo
